Techos de pizarra y muchos mineros
No hay castillos, ni catedrales, ni una Plaza Mayor, solo edificios de ladrillos, techos de pizarra y muchos mineros.
No hay castillos, ni catedrales, ni una Plaza Mayor, solo edificios de ladrillos, techos de pizarra y muchos mineros.
El domingo pasado cuando volvíamos de un pequeño viaje por la zona del Ribeiro gallego, uno de mis mejores amigos, sentado en el asiento de copiloto me dijo a modo de dictamen narrativo: «deberías escribir acerca de la libertad que te da tener coche», y la verdad es que sí. Desde que me saqué el…
A las 3 de la tarde sonó mi teléfono. Una llamada errática estremeció la cama, el piso y los cimientos del edificio. Vi que era mi madre y deslicé a la derecha hasta escuchar su voz. Terminé de ajustarme la camisa y me asomé a mi baranda; el suspiro entrecortado me encogió el corazón. Su…
A las 12:33 del mediodía estaba sentado en la terraza de mi trabajo. Comía una hamburguesa y hablaba por teléfono con mi madre. Las llamadas con Cuba suelen fallar, le di poca importancia a que la voz se empezara a perder en el “pi-pi” de conexión inestable. Colgué y envié entonces una nota de voz: “Mamá se escucha muy mal”.
Qué es la colectividad, sino el silencio, que es el silencio sino una voz que te impulsa a crear, a moverte, a viajar. Un hombre puede creer que está completo, que abunda en sí muchos seres, que esos seres son la completa absorción de las voces que lo rodean, pero cuál es la realidad. ¿Puede un grupo modificar tu silencio? ¿Puede el calor de otro cuerpo hacerte diferente?
El primer trabajo que tuve fue como ayudante de carpintero, lo hacía los fines de semana y el empleador era mi padre. Tenía quizás catorce o quince años y aun con mi alergia respiraba aquella dosis de polvillo de lija como drogadicto profesional. Mi pasión era ver cincuenta pesos en la mano luego de que…
Mi abuela durante buena parte del año suele estar en la puerta de la sala, casi a pie de calle. Arrastra el taburete hasta el portal, lo pone en la puerta a modo de barricada y antes de sentarse da una mirada chismosa al barrio. Se apoya sobre el enrejado del portal y mira a cada lado de la calle como si fuera a cruzar, pero lo único que busca es ver quién pasa. En la mano izquierda suele estar un pedazo de tela, un pantalón viejo, una camisa rota, en la derecha la tijera.
“El polvo de Jericó” es un proyecto de poemario que retrata la Cuba dispersa, la Isla que habita en el viento pero que instintivamente aún conserva algo de sus murallas. Con poemas que tocan diferentes momentos de la historia reciente, y otros que anidan en la temática de la cotidianidad, pretendo narrar los despojos que…
He trabajado tanto esta semana que siento la noche caer sobre mí, exprimir mi cuerpo, comprimirlo por un par de horas para luego el día reventarme la cara con la luz y decirme que tengo que levantarme, hacer café, desayuno, tomar el bus y sonreír. Así se han sentido los últimos días, y el nuevo…
Me despidieron a las 3:39 de la tarde, casi cuarenta minutos después de la hora en que mataron a Lola, pero antes que sonaran las campanadas en la Catedral de San Martín. Se suponía que mi aparición en el café esa tarde era rutinaria: llegar, cambiarme y trabajar, pero mi jefa, aferrada a su bolso…